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domingo, 22 de abril de 2012

Tu rostro mañana



Sorprendente este Javier Marías, en los dobleces de la humanidad...

Inicio de "Fiebre y Lanza"

No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias ni hacer que la gente recuerde a seres que jamás han existido ni pisado la tierra o cruzado el mundo, o que sí pasaron pero estaban ya medio a salvo en el tuerto e inseguro olvido. contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona, raro el vínculo que no se enreda o anuda, y así acaba apretando y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo".

lunes, 27 de abril de 2009

Sábado teatro: niñas araña


El sábado fui al teatro, estuvo maravilloso. Estas niñas andan tan cerca de nosotros, si hasta han estado en mi casa, en casa de mis padres, las he visto rondando los edificios en que vivo... sin miedo ni lástima, me devuelven la visión acerca de cierta parte de este país, de un mundo que compartimos...
Como no ando con tiempo para escribirla yo misma, aquí una reseña de la obra que encontré en este blog: http://teatroluisa.blogspot.com, que está bien fina e interpreta mis impresiones de la obra... a ver si más adelante subo unos pedacitos del texto que está buenísimo....

Por Luisa Ballentine

Cargada de actualidad y casi como una declaración de principios dramatúrgicos, Luis Barrales entrega el poderoso texto de la obra Niñas araña, un montaje profundo que rescata la noticia que tuvo en portada a estas adolescentes aficionadas a escalar edificios en el barrio alto.

Bajo la dirección de Daniela Aguayo, se logra configurar una historia potente, repleta de signos sobre la marginalidad, pero también sobre los sueños, las desilusiones y un poco sobre la ingenuidad infantil de algunos deseos que las Niñas araña quieren hacer realidad.

Más allá de la pretensión por ser algo distinto, las tres amigas anhelan convertir el negro futuro que se cierne sobre sus cabezas, en otra cosa. Poder ver todo como si se tratara de un juego de luces y dejar de cargar con el resentimiento hacia los que, supuestamente, han tenido mejor fortuna.

La escenografía emula la cima de un edificio desde donde Yasna, Nicole y Elizabeth quieren asir la ciudad en sus ojos. Una iluminación perfecta las acompaña en esta misión, al igual que la música, a ratos reguetón y a ratos mazapán, mostrando la dicotomía de estas mentes en formación que ya parecen haber optado por su camino de una vez y para siempre.

Las actuaciones emocionan, hacen reír, conmueven en todo momento, especialmente el personaje de Yasna, que se roba la obra desde el comienzo. Las tres actrices en escena dan vida a caracteres concretos, pero llenos de matices, llenos de contradicciones, de dudas, de temores, donde esas niñas de 15 años parecen mujeres adultas que cargan panzas embarazadas, pero que al mismo tiempo se pelean entre sí por la comida o por cuándo es el momento exacto para dar la cara en la televisión.

Menos atormentada que Hans Pozo, anterior trabajo de Luis Barrales, esta obra sigue algunos procesos estéticos similares como la rima que emula un constante canto de protesta contra la sociedad que margina. Es una mirada más íntima a las almas de las protagonistas, más introspectiva pero igual de dramática. En una historia donde no hay partes del cuerpo cercenadas que aparecen en los parques, la compañía pone en escena lo terrible de una vida mísera, sin oportunidades, donde quizás no haya sangre corriendo por los ríos, pero donde sí se muere un poco cada día.

lunes, 14 de julio de 2008

Recurso incorporado...




... pensé que estaba lejos, pero pedí, busqué y encontré... quizás solo dormí, deseé íntimamente... quizás eco de un antiguo roce o mínima experiencia...
Algo en mí sabía el camino y hallé...

s i l e n c i o


... y estoy feliz!!

miércoles, 2 de julio de 2008

Otra de Anais Nin



Rebelión de la mujer artista, a quien, por comprender el trabajo de los hombres y ser menos absorbente que nadie, no se la trata como mujer. La mujer primitiva, que absorbe toda la vida del hombre y detesta su trabajo, consigue todo lo que quiere. A mí me aman los egocéntricos porque me ajusto a los esquemas de sus creaciones. Y estoy cansada del amor egocéntrico. Cansada. Mortalmente cansada. No pido que el hombre abandone su trabajo por mí. Entro en el trabajo, lo alimento, lo apoyo, pero cuanto menos pido, más se me trata como colaboradora. Estoy harta de eso. He cumplido ese papel de maravillas. Soy la mujer a la que acuden los hombres cuando se cansan de la mujer primitiva. Pero esa mujer primitiva que rabia y brama y exalta sus derechos, que destruye y desdeña la obra, esa mujer siempre consigue la mejor parte de la vida de los hombres. Ellos vienen a mí cuando quieren crear, cuando anhelan un poco de paz y comprensión, y estoy cansada de ese bello papel. Me halagan y elogian porque no soy 'encombrante', porque me ajusto a su esquema. Y matan a la mujer que hay en mí.
Texto de "Incesto", op. cit.

domingo, 2 de marzo de 2008

Incesto



Se trata del "diario no expurgado" de Anaïs Nin, del turbulento período entre 1932 y 1934, publicado sin censura... cruda exposición de la lucha de una mujer por hacer las paces consigo misma y redimirse en el acto mismo de escribir (citas de la contratapa). Quizás conociendo mi inclinación por los diarios de vida femeninos, o quizás notando mi interés de entonces por esta autora, mi padre me regaló éste, edición Emecé 1995, creo que el mismo año.
De vuelta de vacaciones, hace unos días, algo me llamó a buscarlo y volver a encontrarlo... extrañaba este tipo de lectura-escritura, tan inútil como necesario: nuestra biografía humana, nuestra vida emocional...
Así es que me veo y reconozco a veces: en el filo entre cierta clase de optimismo estéril y la fertilidad de aquella tierra de sombras...

Citas a continuación...

Allendy me despertó por medio de la inteligencia cuando los sentimientos y la vida me ahogaban. Me dio la fuerza que me permitirá vivir mis pasiones y mis instintos sin morir como antes.
A veces me duele el haber trocado los sentimientos por inteligencia. Antes me creía más sincera. Pero si ser sincero significa arrojarse por la borda, era la sinceridad de la derrota. Suicidarse es fácil. Vivir sin un dios es más difícil. La borrachera del triunfo es mayor que la del sacrificio.
Ya no necesito hacer tanto para encubrir la insuficiencia de mis transmutaciones interiories, para sustituir la falta de entendimiento. Necesito hacer poco, pero con mucha fuerza (p.18)

A Eduardo. Echemos una mirada objetiva sobre nuestra relación: hay guerra entre nosotros. Nos odiamos profundamente. Nos odiamos porque nuestras emociones y actitudes son diametralmente opuestas. Hasta ahora nuestra necesidad de amor nos había llevado a la necesidad de demostrarnos ternura. Me faltaban fuerzas para borrarte de mi vida, tal como indicaban la biología, los planetas, las emociones, la metafísica y el psicoanálisis. Y a tí te faltaban fuerzas para odiarme, que era lo mejor que podías hacer (...) Anoche fue mi última interferencia y no se debió al afecto sino al odio: deseo que el hombre que amé hubiese sido diferente.(p.26)

Mi susceptibilidad prolonga las repercusiones de otros amores más de lo necesario y a veces las confundo con un impulso verdadero, como durante las infrecuentes reapariciones de John Erskine durante mi vida con Henry" (p.27)
Es al estar tendida en el sófá con Henry, al oír el chasquido de la cuerda de la guitarra al romperse, que experimento afectivamente la comprensión del fin de mi amor por Hugh, y no mediante una recopilación de meditaciones sobre sus cartas amarillentas o las arrugas de la manga de su saco. Es al cocinar en Clichy cuando comprendo el significado de mi infancia, no al leer el prefacio de Freud al diario íntimo de una niña. (p.55)
Ilusión de renovar el proceso psicoanalítico - tal vez con Rank- para ver si puedo completar mi confianza nacida a medias. En este momento la sublimación me es imposible. Estoy en movimiento, voraz, desesperada, íntegra, y no puedo sublimar. No puedo recibir más orientación analítica de Allendy. Sólo quiero sus besos. He pensado en él durante todo el día, he querido escribirle, llamarlo por teléfono. Pasé la noche en vela: ¡escribiendo cartas, planificando escenas, mentiras! (p.102)

martes, 5 de febrero de 2008


El día inútil
Me han traspasado el agua nocturna, los silencios
originarios, las primeras formas de la vida, la lucha,
la escama destrozada, la sangre y el horror.
Y yo, que he sido red en las profundidades,
vuelvo a la superficie sin un pez.
Rosario Castellanos
(recuperado del 20 de agosto de 2006)