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jueves, 3 de diciembre de 2009

Voto por Rodolfo


Bueno, estoy en algunos proyectos políticos y tengo mi candidato a diputado segurísimo (de un partido chiquito pero que será el más grande de Chile)... pero este candidato a presidente me ha cautivado seriamente... aquí su blog...
Rodolfo es militante de AMARquía, Rodolfo somos todos...

sábado, 23 de agosto de 2008

Poniéndome al día


Volví a escribir, a leer, a bailar, a ver gente. También a las penas del corazón, pero la vida es mucho mejor con películas, con libros, cuadernos, amigos y bellezas poesías. Eternamente mi hija por cierto, con quien vemos videos de flamenco y le salen unos olés precisos y preciosos!
Y bueno, voy ahora a mis últimas películas (buenas) vistas:
El Brindis. "historia de Emilia (Ana Serradilla) una mujer cercana a los 30 años, muy segura de si misma, y que viene a Chile no muy convencida de visitar a su padre, Isidoro (Pedro Soriano)". Bonita película, bellas imágenes de Valparaíso, aunque al final no me quedó claro el "porque nunca es tarde para empezar de nuevo" y la cuestión que queda entre lo inexorable y el flujo de la vida, la solución tal parece ir por el camino del perdón, de la religión y de la familia o el "pertenecer". La identidad colectiva y la raíz. Tema aparte la pena-rabia que me da el tema del que pretende convertirse en "papá" recién cuando está a punto de morirse, a propósito de mi hija y de uno que brilla por su ausencia. Pero incluso en esos últimos momentos al parecer es posible reparar algo. En fin.
El Perfume, que la verdad me quedé dormida la primera vez que la intenté ver pero cuando conseguí verla completa quedé absolutamente sorprendida, pero no con toda la película sino hacia el final. Porque no leí el libro y nunca me interesó la historia realmente, tampoco me generó nada especial el tema del "sentido" en cuestión. Me quedo con el asunto del impacto y las marcas en el nacimiento, que en este caso implicó la negación para el protagonista de lo que acaso es lo que nos constituye como seres humanos: la capacidad de amar y ser amados. Habiendo conseguido la fórmula de seducir a la humanidad toda, un poder absoluto sobre el "deseo" por la vía de un perfume -mezcla precisa de esencias de vida y belleza-, su falta fundamental le llevaría al otro extremo de su destino: regreso al lugar de origen para ser devorado y devuelto a la nada de donde vino, al olvido, a la única comunión posible para un ser que, aun con tan insólitos poderes, resultó tan desgraciado.
Amar te duele. Esta la volví a ver, es mexicana y las dos veces anteriores que la ví me gustó muchísimo y de nuevo esta vez. Es una historia muy simple y adolescente, del tipo Romeo y Julieta pero que pone el tema de las diferencias de clase como el conflicto irreconciliable, no para los amantes por cierto, sino para el resto de la "sociedad". La música está buenísima y también las imágenes y referencias a la ciudad de México y a las culturas urbanas - juveniles. Esta tenía ganas de regalársela a alguien, pero esta semana todo se fue a la rechingada...
Mañana voy por Los soñadores, recomendación de un amigo. A ver si leo también luego el libro de Kundera, que me tomo las recomendaciones muy en serio eh!
Sigo con esto, como con tantas cosas ¿no?

martes, 17 de junio de 2008

Días de 38 horas...

Las mañanas podrían durar unas 14 horas, por ejemplo, para poder trabajar harto y quedar con esa sensación de satisfacción, de que alcanzas a hacer - y bien- las tareas propuestas, que avanzas y creas algo... también la mañana debiera alcanzar para la rutina de yoga, una de esas buenas, concentradas (porque ya trabajaste lo que te propusiste y no dejaste asuntos por resolver...), y quizás para hacer otra cosa más, como escribir algo interesante en el blog respectivo... Luego, unas 14 horas más de tarde libre para hacer las otras cosas que queremos y que nos gusta hacer, como estar con la gente que queremos y que nos gusta, ver una película, leer eso que nos interesa y quizás hacer algo más con esas lecturas... escuchar esa música, aprender nuevos pasos de baile, ensayar nuevos bailes y sacar en guitarra esa nueva canción que nos gustó... o esa antigua que recordamos.... por ejemplo...
Pero los días no tienen tantas horas, no queda más que aprovechar cada minuto, segundo y todo... hacer el tiempo elástico y lento, como los niños y las niñas... vivir presentes....

domingo, 15 de junio de 2008

Domingo de película: P.D. I love you...

... no la he visto, me estoy preparando recién, que se ha dormido mi peque y he comprobado que tengo una conexión inalámbrica en el living de mi casa! Ideal, ideal, de un tiempo a esta parte la vida se ha mostrado tan generosa...
Y bien, mi consejera y proveedora cinematográfica me comentó hoy: "ví esta película y es de esas en que sufres y lloras a mares". Así que voy a buscar pañuelitos y agua para tener a mano, qué ventaja estar sola además: posibilidad de aprovechar para terapia de llanto, jeje. Mañana comienzo de semana, anticipo que más liviana, optimista y liberada, íntegra, en paz... aun así esperando más de la vida, será que creo merecerlo...
Yap. Apago esto y que comience la película, no se si de para comentarios post, en cualquier caso no tengo muchas visitas ni interacciones por acá así que da lo mismo, es parte de lo mismo: el ocio y escribir por placer...

lunes, 26 de mayo de 2008

Ayer domingo: La ciencia del sueño


Me están gustando mis domingos de película. Entre otras cosas más que vienen, creo que mi tiempo de ocio y placebos se encuentra en franca expansión...
Ayer esta película, lluvia de sensaciones e inspiraciones mentales, espirituales, estéticas... además de los infaltables paralelismos autobiográficos que hacen que ver una película sola me haga sentir, al contrario, inserta en una dimensión otra, llena de sentidos y compañías, humanas, sensibles, creativas... Luego, me encanta leer las críticas de las películas, mismo efecto.

La Ciencia Del Sueño es una película artefacto. Como esas cajas llenas de engranajes, resortes y juegos de espejos que usaría un niño-listo-mago en el caso eventual que abundaran los niños-listos-magos.
Procedimientos artesanales y romanticismo en el argumento para llevar a cabo obsesiones plásticas son los elementos que utiliza Michel Gondry para su fábula semi-autobiográfica (se sabe que el director vivió en el departamento donde se aloja el protagonista). Y, aunque el protagonista es un adulto, su mundo se mueve en desfase de edad. La adolescencia, como motor de pulsaciones vitales, en esta película es un problema. Se está más a salvo y se tienen más juguetes a mano en la infancia, aunque los golpes con la cotidianidad duelan considerablemente más pues se está a una distancia mayor del suelo. Si la adolescencia sucumbe a las hormonas como razón, la infancia goza de la impunidad del juego y sus consecuencias.

(...) Algún estudiante de cine podrían pelar a La Ciencia del Sueño con una frase del calibre "No da el ancho", "Obra preciosista pero insustancial"; le concedería la demanda si no fuera porque Michel Gondry lo entiende bien, y en esta ocasión, apartándose de su colaborador Charlie Kaufman, elige una historia muy convencional para que no dificulte su proceso artesanal personal.

Un proceso que incluye celofán, cajas de huevos, cartón, plasticina y papel maché. En Flags of our Fathers, de Clint Eastwood, los soldados participantes en la famosa foto de la bandera de Iwo Jima diferían de protagonizar un acto público donde recreaban la patriota imagen sobre un monte de papel maché, por considerarlo poco solemne, un insulto a la memoria de los caídos. En La Ciencia del Sueño el mismo material de manualidades carga con otro peso de significado: toda esa referencia al trabajo de colegio, con la precariedad voluntaria que parece gustarle tanto al director, se vuelve EL argumento de la película, dejando en su nivel más sencillo lo que entendemos por historia.

Hay escenas realmente plausibles, como esa máquina de escribir viva bastante más amigable que la de El Festín Desnudo, o el caballo de felpa tamaño real. También están los guiños pop para los más quisquillosos (como la versión con letra cambiada de After Hours de The Velvet Underground). Otro elemento destacable son los cachureos que inventa Stéphan para impresionar a Stéphanie, como una máquina para viajar por el tiempo, al pasado o al futuro, pero solo por un segundo.

Stéphane se comporta habitualmente de modo muy infantil, y cuando intenta enamorar a su vecina Stéphanie (Charlotte Gainsbourg) esa única virtud de conquistador, la ingenuidad parecida a la torpeza, es también el principal defecto que provoca rechazo. Y experimenta esa dualidad en las dos versiones de su obsesión, por un lado su encarnación vivencial y, por otro, la idealización que le habla de una cómplice de sus trucos de magia. En ese sentido, la maravillosa elección de Charlotte Gainsbourg y su sutileza deja todo puesto en su lugar exacto: la Stéphanie-vecina observa perpleja a este admirador con distancia y algo de compasión, mientras que la Stéphanie-sueño es su versión participativa y encantadora. El problema para Stéphane comienza cuando no logra discernir entre sus dos formas de percepción, aunque para el espectador sea el principio del mejor placer que brinda la película: no entender completamente cuando termina un mundo y se encadena el otro, cuando estamos en la vigilia y cuando en el delirio. Y allí es donde se revela, si no un misterio, al menos algo: La Ciencia del Sueño puede ser pesimista, pero también liberadora de los lastres del desarrollo aristotélico: la esperanza podría encontrarse en las formas de juego, en los engranajes del proceso creativo.

Extraído de www.lafuga.cl